Tratamiento del bruxismo

¿Qué es el bruxismo?

El bruxismo es una patología parafuncional que consiste en movimientos inconscientes que producen el contacto dentario cuando éste no debería ocurrir.

En condiciones normales, una persona debe encontrarse en una posición mandibular con la musculatura totalmente relajada, es decir, donde no intervengan ninguno de los musculos masticadores como el masetero o el temporal. Esta posición se caracteriza por
tener un “espacio libre oclusal” de alrededor de 2 mm. Es decir, los dientes en condiciones fisiológicas deben estar separados al menos 2 mm y la musculatura totalmente relajada.

Cuando comienza y se cronifica el bruxismo, esta posición de miorrelajación se pierde y los dientes comienzan a estar en contacto más a menudo. Siendo sometidos a más desgaste y fuerza. Este fenómeno es especialmente notable de noche, durmiendo, de forma
inconsciente.

Existen dos tipos de bruxismo:

– Bruxismo céntrico: Es aquel en el que el paciente ocluye inconscientemente, es decir, el paciente “aprieta los dientes”. Puede darse como un apretamiento puntual o un movimiento inconsciente de masticación durante la noche. Es más difícil de detectar en clínica pero
conlleva en muchas ocasiones la fractura de las piezas dentales.

Bruxismo excéntrico: Es aquel en el que el paciente produce movimientos de oclusión excéntricos, es decir, el paciente “rechina los dientes”. Es más fácil de detectar en clínica y conlleva el desgaste y exceso de fuerza en todas direcciones de los dientes, que puede produce desgastes y puede conllevar la fractura y pérdida de las piezas dentales.

¿Qué consecuencias tiene el bruxismo?

Entender las consecuencias del bruxismo es sencillo si nos centramos en el problema principal: estamos realizando de forma inconsciente movimientos fuertes sobre estructuras de la boca. Teniendo esto en cuenta, podemos analizar las distintas estructuras que nos podemos encontrar.

Dientes: El exceso de fuerza en los dientes debilita los tejidos dentarios, volviéndolos cada vez más frágiles. En el bruxismo céntrico (apretadores), los dientes pueden fisurarse o fracturarse e infectarse. En el bruxismo excéntrico, los dientes comienzan a “pulirse” y desgastarse, aparecen las facetas de desgaste y se reduce la altura de los dientes y la sonrisa. Pueden aparecer las “caries de cuello”.

Ligamento periodontal: Es el ligamento que rodea el diente y lo une al hueso, actuando como “colchón”. El exceso de fuerza produce la pérdida y retracción del ligamento periodontal y la aparición de periodontitis (link a periodoncia).

– Encía: Al sufrir el ligamento periodontal las encías se inflaman y sangran, retrayéndose posteriormente y mostrando la raíz del diente. La pérdida de encía y ligamento periodontal produce la pérdida de soporte para los dientes, que pueden empezar a tener movilidad y perderse.

– Implantes: Los implantes, como los dientes, sufren el exceso de fuerza. A diferencia de los dientes no tienen ligamento periodontal que permita amortiguar la presión que se hace sobre el hueso ni propiocepción que le permita al paciente ser consciente del sufrimiento del hueso. El bruxismo es la causa más común de pérdida del implante.

– Musculatura facial y del cuello: Al estarse activando la musculatura constantemente, el paciente se encuentra con la cara exhausta, dolores de cabeza, dolores de oído y contracturas musculares en el cuello. El constante uso de los musculos durante la noche reduce notablemente la calidad del sueño.

– Articulación temporomandibular: Es la articulación que nos permite abrir y cerrar la boca. Al desgastarse los dientes, se altera el recorrido de la articulación y pueden aparecer molestias al abrir y cerrar la boca y dolor delante del oído. ¿Tiene cura? Por desgracia, a día de hoy no se conoce ninguna posible solución al bruxismo.

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